A golpe de calcetín

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A las seis de la mañana del día siguiente ya estaba de pie otra vez y con un sabrosísimo café negro entre las manos. Me sentía de tan buen humor que, a golpe de calcetín entre la bodega y la esquina, logré vender más de la mitad de los periódicos que me tocaban. La noticia, al parecer, era interesante para todos. Decía que a todos los trabajadores mexicanos que estaban en Estados Unidos los habían mandado de regreso a nuestro país. Me puse a imaginar que llegaba a México con sus maletas y sin un lugar donde pudieran ponerse a trabajar. Tendrían que dormir en el Zócalo o en la Alameda o en el Parque Lira, porque hay demasiados habitantes en la ciudad. Dice mi papá que casi un millón.
Pero la noticia más importante era otra, al menos para mí. En la segunda sección de El Universal, la de robos y asesinatos, encontré la fotografía de mi dizque papá, Teófilo Garduño. La noticia completa decía:
El señor Teófilo Garduño murió anoche en el Hospital Militar, luego de haber sido sometido a una segunda cirugía a corazón abierto. Como se recordará, el señor Garduño, junto con otro maleante al que aún no se identifica, asaltó el Banco de Londres y México la semana pasada. El botín, que todavía no aparece, fue de nueve mil pesos. Se continúa buscando al cómplice del ratero fallecido para que la policía pueda localizar el lugar donde se encuentra el dinero.
Hasta entonces supe que no se trataba de una broma y que los dos tipos tampoco estaban zafados de la cabeza. Aurelio tenía que ser ese otro ratero a quien buscaba la policía. Y la dirección que Teófilo Garduño había escrito en el reverso de la carta era, seguramente, la del lugar donde estaban escondidos los billetes. Mientras veía la fotografía en el periódico me temblaban las manos y las piernas, como cuando mi papá está enojado y me grita. Más o menos me acordaba de la dirección que había escrito Teófilo.
También recordé que la carta se encontraba en la bolsa del pantalón que le había regalado a Chucho.

La historia parece estar bastante enredada y el fragmento que acabamos de leer es de lo más sugestivo. ¿Cómo conocerla completa? Pues hay que buscar el libro, como siempre.
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Francisco Hinojosa, A golpe de calcetín, Rafael Barajas, ilus. México, SEP–FCE 2001.
Lectura con 385 palabras
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One Comment

  1. ah….como siempre tomando lo del libro de lecturas quinto año y por supuesto el CRÉDITO para leer esto hubiera buscado el libro de lectura quito año

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