Ballenas

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Las ballenas son seres muy grandes e inteligentes y además les gusta viajar a nuestro país; ¿sabes por qué?
 
Todos los años, las ballenas viajan de las aguas del Ártico, cerca del Polo Norte, a lugares
de México, como el Mar de Cortés o Puerto Vallarta. ¿Cuál es la razón por la que recorren una distancia tan grande? No es ningún misterio. El hecho de que venga a vacacionar a México durante tres o cuatro meses, obedece a dos razones: dar a luz a sus ballenatos y aparearse.
Además, hay una verdad indiscutible: las bahías de México han servido para que la ballena gris no desaparezca. Para protegerla, el Gobierno de México declaró refugios las bahías Ojo de Liebre, en
1971, y San Ignacio, en 1979. Las primeras en llegar son las hembras embarazadas; después lo hacen las hembras jóvenes y los machos. Una vez instaladas se organiza el cortejo. Llenan nuestras bahías de un escandaloso bullicio. Se tiran agua y juguetean en la superficie. Si hay alguna ballena herida, las demás cuidan de ella y la ayudan en todo lo que pueden.
La hembra es cortejada por dos o más machos, sin rivalidad aparente entre ellos. Cuando se acoplan, el ruido que producen el choque y el frotamiento de las zonas ventrales se escucha desde lejos. En realidad es toda una fiesta.
A los cuatro años y medio la hembra está ya en condiciones de tener ballenatos y lo puede hacer cada dos años.
El embarazo dura entre nueve y doce meses. Cuando la madre expulsa al ballenato, que nace de la cola, éste intenta subir a la superficie para tomar aire. La madre lo ayuda en su primera tarea en el mundo marítimo. Lo empuja hacia arriba con la cabeza, se sumerge a veces y vuelve a salir con su hijo sobre el lomo. Así el recién nacido respira.
Cuando la mamá ballena gris lo alimenta, el ballenato mexicanito no tiene necesidad de pegarse ni de absorber del pezón materno, sino que la madre, realizando una contracción muscular, le lanza a la boca un chorro de leche de unos cuatro litros. Y así lo hará hasta que su hijo cumpla seis meses.
Después de tantos días de fiesta y escándalo, la ballena gris dormita. Lo hace de tal manera que parece una isla durmiendo.
Ahora ya sabes por qué a las ballenas les gusta viajar a nuestro país, y también aprendiste cómo nacen.
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Guillermo Samperio, “Ballenas” en El agua y tú, Armando López, ilus. México, SEP-CONAFE. 2000.
Lectura con 405 palabras
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