Del cacao al chocolate

Estándar
¿No sería fantástico que los chocolates crecieran en árboles?
Pues bien, la parte más importante del chocolate crece realmente en un árbol: es el cacao. Los árboles de cacao sólo se dan en tierras muy calientes y húmedas, en los llamados trópicos.
Cuando los frutos del cacao están maduros, los cortan con grandes cuchillos.
Una vez abiertos, se le extraen las semillas. En cada fruto hay alrededor de 60 semillas.
Los granos del cacao se ponen a tostar en grandes hornos. Así, el cacao adquiere su fino sabor. Además, de esta manera las cáscaras de las semillas se resquebrajan y pueden desprenderse fácilmente. Se ponen a secar y se empacan en grandes sacos. Estos granos se exportan a muchas partes del mundo en barcos mercantes que cruzan el mar para que todos los países puedan disfrutar el chocolate.
Los granos tostados, libres ya de la cáscara, se muelen. Pero no se vuelven polvo, sino que forman una pasta pues los granos contienen grasa en bastante cantidad. Esta grasa se llama manteca de cacao. Mientras más finamente se muele la pasta mejor sabor tendrá después el chocolate.
Con la pasta de cacao pueden hacerse dos cosas: o se le extrae la grasa y se obtiene el polvo de cacao, o se mezcla con otros ingredientes como leche y azúcar, para preparar chocolate para la mesa, que se bebe disuelto en agua o en leche; o para fabricar la infinita variedad de chocolates que tomamos como golosinas.
Hay diversos tipos de chocolate: el chocolate con leche de color claro, tiene mucha leche y sabe dulce. El chocolate amargo, de color obscuro, se hace con mucho cacao y poca leche. Cada fábrica de chocolate tiene sus propias recetas.
Pero todo chocolate contiene cacao.

 

_______________________________
Del cacao al chocolate. México, SEP-Fernández Editores, 1981.
Lectura con 290 palabras
_______________________________