El álbum de recuerdos de Fernando María Rubio. Un niño mexicano del siglo XIX

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A veces las personas tienen recuerdos maravillosos y los guardan en álbumes como ¡un gran tesoro!
Mis padres, Emilia Acevedo y José Ignacio Rubio, se casaron en 1861, estableciendo su domicilio en la calle de Factor número siete de la ciudad de México. Soy el primogénito de cinco hermanos: Guillermo, Clementina, Andelia y Emilia.
Mi papá trabajaba como comerciante en su pequeño almacén, en donde vendía artículos y artefactos de lujo, nacionales e importados.
Su negocio se llamaba El Correo del Comercio, y tenía un rico surtido de cristalería de bohemia, enormes relojes suizos, vitrinas italianas, espejos alemanes, bellos marcos de madera tallados en México y sillones a la última moda de París.
Algunas veces mamá lo apoyaba por las mañanas en el almacén, realizando las cuentas del negocio; por las tardes nos atendía a mis hermanos y a mí.
Mi nombre es Fernando María Rubio Acevedo. Nací el 12 de junio de 1864, en la ciudad de México. Ese día será siempre recordado por los mexicanos, porque llegaron a la capital dos príncipes europeos para gobernar nuestro país, los archiduques Carlota y Maximiliano de Habsburgo.
Desde 1862, los franceses habían intervenido militarmente a México, e imponiéndose por la fuerza desconocieron al presidente Benito Juárez.
Este es el primer relato que mis padres me mandaron hacer, cuando tenía tres meses de edad, y que conservo en este álbum de recuerdos.
El presidente Juárez
Yo tendría poco más de tres años de edad cuando el breve imperio mexicano terminó.
Las tropas invasoras francesas que habían sometido al país se retiraron y el archiduque Maximiliano fue fusilado en el Cerro de las Campanas, en Querétaro.
En julio de 1867, el presidente Benito Juárez regresó a gobernar, después de un largo periodo de exilio por el norte del país. Cuando Juárez llegó a la capital mexicana, el pueblo lo recibió con un arco triunfal, entre aplausos y vítores: ¡Viva la República! ¡Viva México! ¡Viva el presidente Juárez! Mis padres me llevaron a esa fiesta popular, donde emocionado agité una banderita tricolor.
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Gustavo Amézaga Heiras. El álbum de recuerdos de Fernando María Rubio. Un niño Mexicano del siglo XIX. México, SEP-Gustavo Amézaga Heiras, 2006.
Lectura con 338 palabras
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