El barzón

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En algunas partes de México le llaman barzón al cuero que está amarrado al palo con el que el campesino dirige la yunta de animales para abrir surco y sembrar. Los hombres del campo, viendo lo necesario que es ese pedazo de cuero para sus labores y, de paso, para protestar contra el trato injusto, le compusieron esta canción.
 
Esas tierras del Rincón
las sembré con un buey pando,
se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a media tierra
el arado iba enterrado,
se enterró hasta la telera
el timón se iba doblando
el barzón se iba trozando,
el yugo se iba pandeando
el sembrador me iba hablando
y yo le dije al sembrador:
no me hable cuando ande arando.
Se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando acabé de pizcar
vino el rico y lo partió,
todo mi maiz se llevó
ni pa comer me dejó,
me presenta aquí la cuenta:
Aquí debes veinte pesos
de la renta de unos bueyes,
cinco pesos de magueyes,
tres pesos de una coyunda,
cinco pesos de unas fundas,
tres pesos no sé de qué
pero todo está en la cuenta
a más de los veinte reales
que sacaste de la tienda.
Con todo el maiz que te toca
no le pagas a la hacienda.
Ahora vete a trabajar
pa que sigas abonando.
Nomás me quedé pensando
haciendo un cigarro de hoja
¡qué patrón tan sinvergüenza
todo mi maiz se llevó
para su maldita troje!
Se me reventó el barzón
y siempre la yunta andando.
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“El barzón” en Esther Jacob (selección) Costal de versos y cuentos. México, SEP-CONAFE, 1997. 
Lectura con 260 palabras
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