El desierto

Estándar

Cuando Benjamín era pequeño, una de las veces que su papá Armando lo llevó al cine, vieron una película que se desarrollaba en el desierto. Benjamín, de inmediato, asoció el desierto con las dunas donde jugaba cuando él y su familia iban a la playa, pues se dio cuenta que el desierto también estaba formado por grandes promontorios de arena y escasa vegetación.
Así mismo, Benjamín se percató que el desierto que aparecía en la película era enorme y que las dunas de arena donde jugaba no tenían comparación con aquellas inmensidad. Vio que los hombres se vestían con largas túnicas y se cubrían la cabeza con unos extraños enredos, similares a la toalla que su mamá se ponía cuando terminada de bañarse.
Le llamó la atención ver que los hombres del desierto montaban caballos, camellos y dromedarios. Los caballos le eran más cercanos, pues hasta los había montado en el rancho de su tío Miguel; mientras que a camellos y dromedarios sólo los había visto de lejos en el circo y en el zoológico de Chapultepec.

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  Francisco Morosini Cordero, El desierto. México, SEP-Instituto Literario de Veracruz, 2007. 
Lectura con 177 palabras
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