El mar

Estándar
¿Sabías que las tres cuartas partes de nuestro cuerpo son agua, y que nuestro planeta posee el doble de agua que de tierra? Quizá por esto último nos sentimos tan fascinados por el mar. No podemos beber su agua, pero podemos disfrutar de su vista, o metiéndonos en sus aguas, para chapotear un rato o para bajar a sus profundidades buceando un poco.

Además, el mar ofrece alimento en abundancia a cualquier valiente que ose desafiar su impredecible temperamento. En calma y resplandeciente bajo la luz del sol, o embravecido en olas imponentes, el mar nos atrae con fuerza, e inspira infinidad de historias, poemas, supersticiones y obras de arte.
Desde tiempos inmemoriales, nuestro deseo de explorar sus vastas extensiones y profundidades ha dado lugar a muchas aventuras temerarias.
Hace 2,500 años Herodoto escribió: “Existen los vivos, los muertos y los que navegan por el mar.”
Qué misteriosas las palabras de Herodoto, ¿no les parece? Podemos dedicar un buen rato a pensar en lo que dijo. Escuchen de nuevo su frase: “Existen los vivos, los muertos y los que navegan por el mar.”

 ____________________________
Mary Hoffman, “El mar” en Canción de la Tierra. México, SEP-Art Blume, 2001.
Lectura con 183 palabras
____________________________