El maravilloso viaje de Nico Huehuetl a través de México

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–Ahora, si eres valiente, la ballena te mostrará toda la Baja California.
El muchacho dijo que sí con la cabeza. No se sentía nada valiente, pero tenía muchas ganas de ver aquella tierra donde tan difícil era llegar.
Remando, remando, se acercaron más a la ballena, hasta que la barca le rozó el costado. Desde ahí parecía una montaña, tan grande era, tan inmóvil estaba.
–¿Ves? –dijo el pescador–. Está amansada. ¿Tienes miedo?
–No –contestó Nico.
Era mentira. Tenía miedo.
–Pues, ven.
El viejo agarró al muchacho y, ¿quién hubiese dicho que tenía tanta fuerza?, lo alzó encima de la cabeza de la ballena. Nico, espantado, quiso retroceder.
–Si te asustas, no haremos nada –advirtió el viejo.
–No –dijo Nico, resuelto.
Y se dejó izar. Quedó sentado sobre el morro de la bestia.
–Pase lo que pase, no te asustes –dijo el viejo–. No más abre bien los ojos y mira.
–Sí.
La ballena abrió el surtidor. Un chorro ancho, espumante, cogió a Nico por debajo y lo alzó. Entonces, sí que tuvo pánico al sentirse levantado de aquella manera.
Buscó desesperadamente donde agarrarse, pero sólo tenía a su alcance agua y espuma; agua y espuma, no obstante, que a su alrededor formaban una especie de baranda. Se dio cuenta de que estaba cómodamente sentado en el chorro tibio igual que sobre un cojín; que no le sucedía nada malo, y que iba subiendo, subiendo. Se tranquilizó. Recordó la recomendación del viejo: “Abre bien los ojos y mira”.
Miró. Casi debajo de él las olas batían la costa mellada del oeste del golfo: las rocas y una isla, a la derecha de Nico; playa y playa, punteadas de islotes, a la izquierda, hasta el horizonte.
Ya no se elevaba más. Veía la otra costa, la del Océano Pacífico que desde allí se extiende hasta el Asia. La Península de Baja California es como un dedo delgado y nudoso, el meñique de la América del Norte estirado sobre el mar. Vio que hacia arriba había montañas boscosas que iban bajando como gradas hasta las tierras llanas del sur. También al norte, en la costa del otro lado, vio dos puertos, dos ciudades.
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Anna Murià, El maravilloso viaje de Nico Huehuetl a través de México, Felipe Dávalos, ilus. México, SEP–C.E.L.T.A. Amaquemecan, 2002.
Lectura con 363 palabras
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