El mono y el cocodrilo

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Había un mono que tenía ganas de comer plátanos, pero estaban al otro lado del río, que era muy ancho, y no podía cruzarlo, pues no sabía nadar. De pronto, vio acercarse un gran lagarto, y le dijo:
-Ay, señor cocodrilo, tengo mucha hambre y quiero comerme unos plátanos que están al otro lado del río, pero no sé nadar pues mi madre nunca me enseñó. ¿Me llevarías en tu lomo a la orilla?
-Bueno -le dijo el cocodrilo.
El mono se subió de un salto a la espalda del cocodrilo y éste lo llevó al otro lado, donde estaban los plátanos. Al llegar, el mono le dijo:
-Gran cocodrilo, espérame un momento y enseguida vuelvo. Comeré rápido para que me lleves de regreso.
-Está bien -respondió el lagarto.
El mono comió rápidamente y se trajo un plátano para comer en el camino de regreso.
Muy contento, saltó al lomo del cocodrilo, y le dijo:
-Llévame rápido al otro lado del río.
El caimán partió, pero no hacia donde le dijo el mono, sino en sentido contrario.
-Señor cocodrilo, ¿a dónde me llevas? Este no es el camino a mi casa.
-Te llevo a la mía -le dijo el cocodrilo- porque mi esposa está enferma y el curandero le dijo que para sanar necesitaba comer sesos de mono.
-Ay, señor lagarto, ¿por qué no me lo dijiste antes de que subiera? Dejé mis sesos asoleándose al otro lado del río.
Vamos rápidamente a recogerlos para llevárselos a tu esposa antes de que se muera.
-Regresemos pues- dijo el lagarto.
Cuando llegaron al lugar de donde habían salido, el mono dijo:
-Ahí están mis sesos asoleándose, voy por ellos y regreso.
Y un instante después, agregó:
-Ay, el día que mis sesos se salgan de donde estén, ese día ya no te podré engañar.
Así se salvó de morir el mono.
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Elisa Ramírez y María Ángela Rodríguez (comp), “El mono y el cocodrilo (cuento maya)” en Tres enamorados miedosos. México, SEP, 1987.
Lectura con 310 palabras
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