El peinado de la tía Chofi

Estándar
Una historia ¡de pelos! Fíjense. Seguro que conocen a alguien que se parezca a la señora de esta lectura.
A mí no me gustan las bodas. Pero a mi tía Chofi le encantan. Se viste con plumas, pieles, piedras y guantes. Y hay algo que siempre me quita la respiración: su peinado. Y es que cuando hay una boda, primera comunión, quince años o funeral, mi tía Chofi hace una cita en el Salón de Belleza Elodia.
En ese lugar, la señora Elodia realiza el milagro: agarra los pocos pelos rojos de mi tía. Después los lava, los seca, los estira, les hace crepé, los extiende y los soba hasta transformar la escasa cabellera de mi tía en un edificio de fantasía. Lo hornea durante varias horas en el secador y después lo rocía con siete litros de laca para darle firmeza.
El día de la boda, mi tía llegó a nuestra casa con un peinado que medía dos metros de altura.
Cuando abrimos la puerta para salir, se escuchó un zumbido. Al levantar la vista descubrimos un bicho que se acercaba volando a toda velocidad.
–¿Qué es eso? –preguntó mamá.
– ¡Yo sé lo que es! Es un mayate.
–¿Y eso qué es? –interrogó mi hermana.
–Un mayate –les informé– es una especie de escarabajo, pero más rechoncho y escandaloso.
El insecto voló en picada y ¡zaaaas!, se zambulló en el peinado.
–Quítenmelo, pero sin descomponer el peinado –advirtió la tía.
Nos asomamos temerosos a las profundidades de esa selva roja.
El peinado seguía intacto y el insecto seguía adentro. De nada valieron súplicas, amenazas ni los más rudos procedimientos.
–Ni modo –se impacientó papá–. Se nos hace tarde. Tendrás que ir con… con… eso.
Mi tía, aunque nerviosa, sabía que no tenía alternativa.

La fiesta transcurría normalmente, pero a cada rato mi tía se sobresaltaba. Cuando terminamos de cenar y empezó la música, mi tía ahogó un grito.
–¿Qué te pasa? –le pregunté.
–Creo que el escarabajo está bailando –susurró.
Me asomé y, efectivamente, el escarabajo estaba bailando.
Observé fascinado que el merengue del pastel tenía grandes semejanzas con el peinado de mi tía.
Llegó el momento de felicitar a los novios. Mi tía se levantó y, al abrazar a la novia…
¡ZZZZZZZZZZZZZZZ! El escarabajo decidió volar dentro del peinado.
–¿Qué ruido es ése? –preguntó la novia, asustada–. Parece que viene de tu cabeza, tía.
–Es mi aparato para la sordera –respondió ella con una sonrisa de pánico.
Entonces sucedió lo peor: el escarabajo salió del peinado, caminó por su superficie y zumbó malévolamente.
–¡En el peinado de la tía Chofi hay un animal! –gritó la novia.
A mi tía, de horror, se le erizaron los pelos, ¡y el peinado se desbarató!
Fue la mejor boda que he asistido. En la siguiente invitación, la tía Chofi se compró un sombrero.
_____________________________
Vivian Mansour Manzur, El peinado de la tía Chofi. Martha Avilés, ilus. México, SEP-FCE, 2004.
Lectura con 473 palabras.
_____________________________