El rey Sol

Estándar
Nuestra energía procede principalmente del Sol. Él es el amo del viento, de las nubes y de la lluvia. Gracias a él, el agua se evapora y las plantas crecen, transformando la energía luminosa en energía química. Las plantas a su vez proporcionan madera, y son el origen de la formación del carbón. Cuando comemos vegetales, recuperamos la energía del Sol, que se origina en las reacciones nucleares que en el corazón de nuestra estrella, el Sol, transforman los átomos de hidrógeno en helio.

Las aspas del molino
El viento y el agua son fuentes de energía inagotables, pero caprichosas: tanto la fuerza del viento como el caudal de los ríos varía. Su energía mueve desde hace siglos las ruedas de los molinos. Los molinos de agua fueron inventados por los romanos en el siglo I antes de Cristo. Utilizan la fuerza de la corriente de un río o la de un salto de agua para hacer girar una rueda de aspas. Cuanto más fuerte es la presión del agua sobre las aspas más rápido gira la rueda. Los molinos hacían girar una gran piedra llamada muela que aplastaba el grano para hacer harina. Los molinos de viento aparecieron en Persia hacia el siglo VII, y se extendieron después por todo el mundo. Algunos funcionan todavía hoy.


El fondo de la Tierra
El carbón, el gas y el petróleo se formaron muy lentamente bajo la tierra, hace millones de años. Estas fuentes de energía fósiles son fáciles de usar y almacenar, pero algún día se agotarán: ¡harían falta millones de años para renovarlas!
Hace dos mil años, los chinos ya usaban el carbón y el gas para cocinar, alumbrarse y calentarse. En Europa se extrae carbón de las minas, desde la Edad Media. Al arder, el carbón produce mucho calor. El primer pozo de petróleo se perforó en 1859 en los Estados Unidos. ¡Este líquido es tan valioso que se le llama oro negro!

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Diane Costa de Beauregard, “El rey Sol” en Del big bang a la electricidad. México, SEP-SM, 2002.
Lectura con 324 palabras
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