El señor que nunca alcanzó

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Ayer leímos a un niño maya. Hoy vamos a leer a una niña náhuatl del Estado de México, que tenía doce años cuando escribió. Se llama Jacqueline Durán Aguilar y también ella tuvo que trabajar desde niña.


Tiene unos cinco años que mi abuelita me contó una leyenda, y así comienza: un señor que nunca se casó o juntó, siempre andaba solo, iba al campo, al tianguis y vendía lo que cosechaba. Un día se sentó debajo de un ocote y comenzó a contar su dinerito e iba apartando las monedas de poco valor y las iba echando en un lugar y el dinero de papel lo enredaba con su pañuelo rojo. Y así lo hacía, siempre lo iba echando y siempre se acordaba. Pensaba que cuando lo llenara entonces comenzaría a buscar su pareja. Y así pasaron los años y nunca alcanzó a llenar el cuescomate, su granero, y nunca alcanzó a una pareja y se hizo viejo. Entonces comenzó a regalar lo que tenía y a quienes se los regalaba les decía: nunca sean como yo, nunca digan que no alcanza, siempre piensen que sí se puede y pongan en su corazón que sí pueden y todo lo que realicen sí lograrán alcanzarlo.
Ahora mi mamá me dice que pongamos en el corazón que sí se puede, y así se lo dijeron mis abuelos y mis papás me dicen a mí. Hoy que voy a trabajar recuerdo siempre que debo pensar que sí lograré lo que pienso y así termina este cuento.
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Jaqueline Durán Aguilar, “El señor que nunca alcanzó” en Ivette González (antolog.), Niños y niñas indígenas. Las narraciones de niños y niñas indígenas Tomo II. México, SEP-Dirección General de Educación Indígena, 2001.
Lectura con 254 palabras.
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