Fábulas de Esopo – Los Niños y las Ranas – El Lobo y el Pastor

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Los niños y las ranas
Unos niños se fueron a jugar al estanque y empezaron

a lanzar piedras en el agua. Cada vez que el tiro les salía bien, se reían a carcajadas al ver que los guijarros levantaban penachos de espuma por el aire. En cambio las ranas, que vivían en el estanque, no se la estaban pasando nada bien. La lluvia de piedras las tenía aterrorizadas, y se escondían tras las rocas para protegerse. Al fin, una rana se atrevió a sacar la cabeza fuera del agua y les suplicó a los niños:

–¡Paren ya de una vez! ¡Lanzar piedras es para ustedes un juego, pero para nosotras es un asunto de vida o muerte!

Moraleja: A veces olvidamos que nuestra diversión a otros puede causar dolor.

El lobo y el pastor
Un lobo que acechaba la cabaña de un pastor notó en el aire un espléndido aroma que le abrió el apetito. Tras acercarse con cautela hasta la ventana, vio al pastor y su familia dando buenas cuentas de un cordero asado.
“¡Vaya por Dios!”, se dijo el lobo. “Si yo atrapara y me comiera a uno de sus borregos, el pastor me perseguiría con sus perros hasta darme caza. En cambio, él puede matar a uno de sus corderos, asarlo en el fuego y comérselo en compañía de su familia sin que le pase nada”.

Moraleja: Nunca condenes a nadie por lo que tú haces.
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Esopo, “Dos fabulitas” en Jerry Pinkney (adap), Fábulas de Esopo. México, SEP-Vicens Vives, 2006.
Lectura con 239 palabras
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