Frankenstein

Estándar
Tengo que darles un chisme: Frankenstein NO es el nombre del monstruo que está hecho con partes de cadáveres y que casi todos ya conocemos. Frankenstein es el nombre del doctor que arma al monstruo y consigue darle vida, según esta novela de ciencia–ficción de una escritora inglesa, Mary Shelley.
En una oscura noche de noviembre concluyó el largo proceso de mis estudios y vi al fin el resultado de mi trabajo. Atrás quedaban los día y noches sin dormir y sin abandonar el laboratorio, salvo para procurarme los libros y los utensilios que requerían mis experimentos.
Todo había comenzado cuando apenas tenía quince años. Retirado en una casa de campo a donde solía ir con mi padre durante los periodos vacacionales, un día tuve la ocasión de contemplar una tormenta eléctrica. Avanzaba desde detrás de las montañas, retumbando como si los cielos fueran a resquebrajarse; yo permanecí inmóvil, observando cómo se aproximaba, con una mezcla de pánico, curiosidad y placer.
De repente, un rayo pulverizó un viejo roble que se levantaba frente a mi ventana. De esa experiencia nació mi interés por la electricidad. Mis estudios posteriores en medicina, ciencias naturales, química y física me permitieron aprender las oscuras leyes que gobiernan la Naturaleza, pero mis ansias no se detuvieron aquí.
Más allá del mundo físico, mis intereses y aspiraciones se dirigieron hacia los rincones más recónditos del alma humana.
Para mí el mundo era como un enorme secreto que yo debía descubrir, como un antiguo emblema cuya solución me estaba reservada.
Mi inquieto espíritu científico hizo que me preguntara por la fuente de la energía, por el misterio del origen de la vida, pero, para comprender las causas de la vida, primero debía desentrañar las razones por las que se corrompe el cuerpo humano. A través de la electricidad logré dominar el paso de la vida a la muerte y la hasta entonces inaccesible transformación de la muerte en vida. Por la expresión de tu rostro, mi querido amigo, puedo deducir qué te gustaría que te revelase los detalles de mi hallazgo; pero mi historia te convencerá de que la humanidad entera agradecerá mi silencio.
El caso es que para demostrar científicamente la tesis de mi descubrimiento decidí traer a la vida a un ser hecho a partir de materia muerta.

  ________________________
Mary Shelley, “Frankenstein” en Steven Zorn (comp.), Relatos de monstruos. México, SEP–Limusa, 2004. 
Lectura con 384 palabras
________________________