Guarderías ambulantes – los huevos

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Muchos animales protegen sus huevos haciendo nidos, pero hay otras especies

que tienen una forma distinta de mantener sus huevos a salvo. Después de la puesta uno de los padres los recoge y los lleva con él hasta que están listos para nacer.
Entre estas hueveras vivientes hay crustáceos, insectos, arañas y ranas. Entre éstas, la más extraña es la pipa, o rana de Surinam. En esta especie la hembra pone sus huevos en el agua, y el macho los coloca sobre la espalda de ella. Una vez en su sitio, alrededor de los huevos crece una capa especial de piel esponjosa que los oculta mientras se desarrollan. De los huevos nacen renacuajos, que siguen bajo la piel de la madre hasta que experimentan un cambio total en la forma de su cuerpo. Después de muchas semanas, las jóvenes ranitas abandonan su casa móvil.

Alas sobrecargadas
En ciertas chinches acuáticas gigantes, la hembra pega los huevos a las alas de su compañero, quien los transporta hasta que eclosionan [se rompen]. Las chinches acuáticas vuelan muy bien, pero un macho que transporta huevos no puede usar sus alas.
 
Pipa de Surinam
Este anfibio, llamado también cucurú, vive en Sudamérica, en las corrientes de agua turbia de los trópicos, donde busca sus presas al tacto. Cuando la hembra está a punto de poner sus huevos, el macho la sujeta por la cintura y, tras realizar juntos una serie de volteretas bajo el agua, la hembra pone los huevos mientras está cabeza abajo. Con las patas y el cuerpo el macho oprime los huevos contra la espalda de la hembra; poco después la piel hinchada de la hembra recubre los huevos para protegerlos.
 

Sapo partero
Cuando la hembra del sapo partero pone su cadena de huevos, el macho la enrolla sobre sus patas traseras. Durante un mes, lleva consigo los huevos y los mantiene húmedos metiéndose de vez en cuando en una charca. Cuando los huevos están a punto de eclosionar, el macho los deja en un lugar adecuado dentro del agua, donde los renacuajos pueden salir nadando.

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David Burnie, La reproducción de los animales. México, SEP-SM, 2004.
Lectura con 345 palabras
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