José Guadalupe Posada, La Catrina

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¿Ya conocen a esta señora tan elegante? Yo creo que sí, que muchos de ustedes la han visto, así al natural, o en alguna de sus muchas reproducciones. Porque es muy famosa. Ésta es la Calavera Catrina que nos va a hablar en esta lectura.
Pasen, pasen, no se asusten, pues aunque calavera soy, no vengo por ustedes, ni me da por espantar. Soy dama elegante con fama universal, conocida por todos como la Catrina. El tiempo ya no existe para mí: por acá el pasado; por este lado el futuro. Del pasado al futuro viajamos en el gran Tren del Progreso.
Pero veamos que trae aquí… ¿A quiénes reconocemos a punto de abordar el gran Ferrocarril Nacional, donde todos pueden subir? Aquí viene corriendo un señor muy agitado. Es don Joaquín de la Cantolla.
–¡Me lleva el tren, me lleva el tren! –clama don Joaquín desesperado.
–¿Qué le pasa?, ¿cuál es la prisa? –me apresuro a decirle.
–Tengo que alcanzar a Efrén Aguirre Malpica –responde don Joaquín.
–¿Y quién es ese señor?
–El falso aviador Efrén Aguirre Malpica –contesta furioso–, que se elevó en los llanos de Balbuena acompañado de una cabra; el criminal loco, el alpinista y orador. El que se las da de mago, mi odiado rival que se llevó en el ferrocarril a mi Ignacia, la niña de mis ojos.
–¿Aviador? –pregunto–, perdóneme, pero ¿es usted el temerario don Joaquín de la Cantolla y Rico, el que osadamente se atreve a viajar en globo para admiración de todos?
–El mismo que viste y calza –responde apresurado don Joaquín.
–Le pido que se calme, sobre todo si la Ignacia consistió por su propia voluntad en partir con Aguirre Malpica.

–No consintió en nada –aclara don Joaquín muy enojado. ¿Me entiende?, en nada. Aguirre Malpica se la llevó hipnotizada. El delincuente hipnotizador me la robó y la trae sonámbula. Se la llevó en el tren de Colima.
–¿El “tren del progreso” que se inauguró y viaja a Colima?
–¿En él viajan Efrén Aguirre Malpica y su Ignacia hipnotizada y sonámbula? –pregunto.
Él asiente y tengo que decirle:
–Pues ese tren acaba de partir.
–¡Maldición, mil rayos y centellas! Yo lo alcanzo en mi moderna bicicleta… No, mejor lo alcanzo en mi modernísimo automóvil. Y si no, lo alcanzo en globo, que para eso soy aviador. Me voy… Efrén Aguirre Malpica… Ignacia… allá voy… allá voy…
Y aquí es donde principia nuestro viaje en ferrocarril, vaaaaá…monos, vaaaaá…monos, se va el tren, se va…

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Hugo Hiriart, “La Catrina” en José Guadalupe Posada. México, SEP-FCE. 2005.
Lectura con 416 palabras
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2 Comments

  1. esta muy bonita pero lastima q no esta todo el cuento y yo lo necesito
    para un resumen de la escuela ;ya q tenemos el libro en el rincon
    de lecturas y no lo acabe de leer y estoy un poco enojada xD jeje =P

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