La iguana

Estándar
Las sabanas veracruzanas son tierras húmedas, las aguas las verdean. Y verde, de tanto verde, está la iguana. Parece dinosaurio chaparrito y feroz, pero en realidad es bonachona e inofensiva. Come pura verdura y ni siquiera te muerde.
Tampoco siempre es verde. También hay iguanas negras, los garrobos o tilcampos. De iguanas hay más de trescientas especies ¡una familia muy numerosa! Y, sin embargo, como
a muchos otros animales, ya se le ve poquito en la sabana. A veces, una iguana mascota nos mira desconsolada desde una pecera.
Arriba de la tarima, el bailador se transforma en iguana y obedece lo que el cantador manda. Flexible, se escurre con mil contorsiones, piesea y rodillea y ombliguea entre las risas de los asistentes.

 
Dicen que la iguana es verde
y el tilcampo es alazán,
yo agarré una por la cola,
allá por Minatitlán.
Dicen que la iguana muerde,
pero yo digo que no;
yo agarré una por la cola,
y hasta la lengua sacó.
El apompo se quedó
compadre, sin una iguana,
el arroyo se secó
y por eso la sabana
de sentimiento murió.
Iguana mía
para dónde vas,
voy para el puerto
de Soledad,
será mentir,
será verdad,
lo que anda diciendo
la gente allá,
que en ese pueblo
no hay novedad,
y si la hubiere
poco será,
Alaritangea qué iguana tan fea,
que se sube al palo y se zarandea.
Mueve el espinazo, cómo espinacea;
mueve la cabeza, cómo cabecea;
mueve los hombritos, como que le hombrea;
mueve su pechito, como que pechea;
mueve la cinturita, cómo cinturea;
mueve la cadera, cómo caderea;
mueve su ombliguito, como que ombliguea;
mueve la colita, cómo la menea, a la gea, gea.
 _______________________
“La iguana” en Caterina Camastra (comp.), Ariles y más ariles: los animales en el son jarocho. México, SEP-El Naranjo, 2007.
Lectura con 280 palabras
_______________________