La rana y el príncipe

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Hoy vamos a leer otra vez una canción. La que leímos hace unos días era de un compositor mexicano, Chava Flores. La de hoy es de un compositor catalán, Joan Manuel Serrat. Sissi le decían a una princesa bávara, Isabel de Baviera, que en 1854 se casó con el emperador de Austria, Francisco José I.

Él era un auténtico príncipe azul
más estirado y puesto que un maniquí
que habitaba un palacio como el de Sissí
y salía en las revistas del corazón;
que cuando tomaba dos copas de más
la emprendía a romper maleficios a besos.
Ella era una auténtica rana común
que vivía ignorante de tal redentor,
cazando al vuelo insectos de su alrededor
sin importarle un rábano el porvenir.
Escuchaba absorta a un macho croar
con la sangre alterada por la primavera,

 cuando a traición aquel monstruo animal
en un descuido la hizo prisionera.
A la luz de las estrellas
le acarició tiernamente la papada
y la besó.
Pero salió rana la rana
y su alteza en rana se convirtió.

Es difícil su reinserción social.
No se adapta a la vida de los batracios
y la servidumbre, como es natural,
no le permite la entrada en palacio.
Y en el jardín frondoso de sus papás,
hoy hay un príncipe menos y una rana más.
 

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Joan Manuel Serrat, “La rana y el príncipe” en Paula Labeur (selección), Y usted, ¿de qué se ríe? Antología de textos con humor. México, SEP–Colihue, 2004.
Lectura con 217 palabras
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