La rana y el zopilote. Cuento nahua

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Un día la rana se encontró con el zopilote y este zopilote viejo la invitó a una boda que se celebraba allá en el cielo, donde se casaba uno de sus

hermanos. Como los sapos y las ranas son muy listos, ésta le contestó:

–Bueno, sí voy a ir.
Al día siguiente, antes de la salida al cielo, la rana se metió dentro del tenate del zopilote que la invitó a la boda. Cuando el zopilote fue a casa de la rana y preguntó si ya
estaba lista para salir al cielo, le dijeron que ella ya había salido. Mas el pobre zopilote no sabía que traía ya cargando a la rana. Comenzó a volar al cielo, llegó allá, se descuidó y ni se dio cuenta a qué horas se bajó del tenate la rana.
Después se dio una vueltecita y al poco rato la vio.
–¡Ah!, tía rana. ¿Hace rato que llegaste?
Y la rana le contestó:
–Ya, ya hace rato que llegué.
Después se alistaron y se fueron a la boda; como a las tres de la mañana, la rana ya sabía lo que iba a hacer, Se despidió de su amigo zopilote, y le dijo:
–Yo ya me voy porque tengo mucho sueño.
Se fue y se acomodó nuevamente en el tenate de su amigo zopilote. Cuando éste llegó a su casa, preguntó por su amiga tía rana y le dijeron que ella ya había descendido.
El zopilote comenzó a bajar del cielo sin darse cuenta de que en su tenate traía cargando a su amiga tía rana. A los tres días volvió a invitar a la rana, y ésta volvió a hacer de la misma manera cuando llegó la hora de salida.
El zopilote llevó cargando otra vez a la rana en su tenate.
Y a la hora del regreso la pobre rana se equivocó de tenate, En vez de meterse en el tenate de su amigo zopilote, se metió en el de la casa.
Cuando el zopilote fue a su casa, preguntó nuevamente por su amiga tía rana. Le dijeron que ya se había bajado. Mas la rana estaba escuchando sin saber que se había equivocado de tenate.
El zopilote dijo:
–Mejor ya me voy, si no después ya no voy a poder volar
Porque habrá mucho calor debajo del cielo. Se cree que allá en el cielo no hace calor, que nada más hace calor aquí, abajo del cielo.
Cuando la rana vio que el zopilote había bajado, se arrepintió, se puso muy triste y pensaba: “Ahora sí ya me quedé para siempre acá en el cielo” Y decidió tirarse.
Vino a caer bien aplastada de la panza, tal como ahora en estos tiempos vemos. Porque, según se cree, anteriormente, en el principio del mundo, el cuerpo de las ranas era en forma de huevo, no como son ahora. Con el gran accidente las ranas se achataron, tal como es ahora en estos tiempos.
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“La rana y el zopilote. Cuento nahua” en Julieta Campos (antolog.), Análisis de cuentos nahuas. México, SEP-FCE, 1982.
Lectura con 490 palabras.
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