La sal

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Ya hemos leído por lo menos otro poema de José Emilio Pacheco, que es el autor de lo que vamos a leer hoy.
Si quieres analizar su ser, su función,
su utilidad en este mundo,
tienes que verla en su conjunto.
La sal
no son los individuos que la componen
sino la tribu solidaria.
Sin ella
cada partícula sería como un fragmento de nada,
disuelta en algún hoyo negreo impensable.
La sal sale del mar.
Es su espuma
petrificada.
Es mar que seca el sol,
y al final, ya rendido,
ya despojado de su gran fuerza de agua,
muere en la playa y se hace piedra en la arena.
La sal es el desierto en donde hubo mar.
Agua y tierra
reconciliadas,
la materia de nadie.
Por ella sabe el mundo a lo que sabe estar vivo. 
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José Emilio Pacheco, Celebración de la palabra: Eduardo Lizalde y José Emilio Pacheco para niños. México, CONACULTA, 2009.
Lectura con 137 palabras
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