La venganza contra el chistoso

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Lo que menos le gusta a Ema de los cumpleaños son los chistes del tío Lito. Los chistes del tío Lito son capaces de arruinarle cualquier fiesta.
Ya se sabe cómo es. Primero llega la abuela Emilia con el pastel. Después, la tía Francisca con los mellizos, que se ponen a correr como locos de una punta a la otra de la casa. Y en seguida llega el tío Lito con la tía Claudia Pía.
Cuando llega el tío Lito, a Ema se le cae el alma al suelo.
El tío Lito es chistoso por naturaleza. Hace chistes sin parar. Y todos se los hace a Ema.
El primer chiste ─eso es algo que Ema sabe muy bien─, es el chiste del cachete. El peor de todos.
De sólo pensar en el chiste del cachete Ema cierra los ojos.
─¡Holaholaholahola! ─dice el tío Lito en cuanto cruza la puerta.
Cuando dice eso, todos se ríen. (En la familia de Ema todos opinan que el tío Lito es muy divertido. De manera que en cuanto lo ven llegar se ríen por anticipado, a cuenta de los chistes que les va a contar y que los harán reír durante toda la tarde.)
Después el tío Lito dice:
–Averaveraver, ¿dónde está Emita?
No parece muy chistoso el tío Lito. ¿O a ustedes les da risa lo que dice?
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Graciela Montes, La venganza contra el chistoso. México-FCE, 1998.
Lectura con 225 palabras
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