Mundo TV

Mundo TV

Descubran, con el personaje de esta historia, que en la TV no todo es como parece...
Piensen en algo que los haya hecho muy felices. ¿Listos? Ahora multiplíquenlo por cien, auméntenle seis ceros y triplíquenlo. Así fue exactamente como me sentí cuando llegué a Mundo TV. Era el lugar más dichoso y bonito que había conocido en mi vida.
Con decirles que hasta los pájaros estaban peinados y maquillados; las palmeras eran de plástico, así que jamás perdían las hojas; en la arena de la playa no había ningún bicho; el agua del mar era tibia, teñida de azul, y sólo llegaba hasta las rodillas. Y el sol no quemaba (porque no había, pues en realidad eran reflectores).
Caminé un tramo por la playa hasta que apareció una chica muy guapa: se llamaba Wendy y era una de las detectives de la serie.
–¡Oh! Un nuevo personaje. Bienvenido –dijo mostrándome una sonrisa que me deslumbró–. Tú debes ser un nuevo Tim.
Originalmente, los chicos de la serie se llamaban Tim, Tom y Ted, y las chicas eran Cindy, Sandy, Mandy y Wendy.
Me explicó que había por lo menos unos treinta de cada uno, así que, si no quería ser Tim, podía elegir a otro o inventar un nuevo personaje.
Me llevó hasta la mansión. Ahí estaban todos los habitantes de San Bartolo Chico que habían entrado en la serie.
Estaban vestidos de acuerdo con sus personajes y la mayoría dormitaba en unas sillas o en la alfombra.
–¿Y por qué están ustedes aquí? –pregunté, algo confundido.
–Porque en este momento la serie no está al aire –explicó Wendy.
–No entiendo...
–Claro, ¿crees que hacemos nuestro papel entre comerciales o mientras llega la hora del programa?
–No lo había pensado.
–Como ves, no hacemos nada. Sería tonto actuar si nadie nos va a ver.
–¿Dónde está lo demás? –pregunté asustado–. ¿Y los yates, las otras mansiones, los casinos, los países exóticos?
–Ya te dije: mientras no comience el capítulo, eso no existe.
De todos modos, decidí explorar y descubrí algunas cosas bastante peculiares: casi todas las paredes eran de madera pintada, los cuartos no tenían techo (porque casi nunca se ven). Me sorprendió descubrir que no había baños.
–Claro, no hay –rio Wendy–. ¿Cuándo has visto en la tele que un personaje use el escusado?
Tenía razón. Además, me di cuenta de otras cosas: nadie tenía los dientes chuecos, ni barros; cuando mirabas a alguien que te gustaba, sonaba una musiquita romántica de la nada, y para ir a un sitio, sólo tenías que decirlo y ya estabas allá, nada de subir escaleras o recorrer pasillos. Si pronunciabas una mala palabra, se escuchaba un pitido que cubría la grosería. Si querías correr o dar un salto, empezabas a moverte en cámara lenta, para darle dramatismo. Todos usábamos ropa nueva, limpia, y los personajes maduros tenían las canas y las arrugas pintadas.
También me di cuenta de que nadie sudaba ni olía feo, y todos teníamos las pestañas rizadas y chapas en las mejillas.

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Jaime Alfonso Sandoval, “Mundo TV” en Confidencias de un superhéroe. México, SEP-Castillo, 2008.

 

Lectura con 506 palabras.

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