El Tombuctú

El Tombuctú

La noche era oscura y el viento silbaba lúgubre. Las aguas de la laguna, en crecida, se agitaban formando olas enormes. Desde hacía rato, además del ruido provocado por la tormenta, en la casa se escuchaba el rítmico golpeteo de unos tambores. De pronto, un grito interrumpió el sonido. En ese preciso momento un trueno cimbró la casa.
Diego y Juan Luis se abrazaron atemorizados.
–¿Qué sucede? –musitó Juan Luis, el menor de los hermanos.
–No lo sé –respondió Diego–, parece que afuera arrecia la lluvia y en la casa se desató otra tormenta.
Los hermanos escucharon el sonido de unos chanclos en el corredor. Una sombra enorme se dibujó en el vano de la puerta y con voz grave preguntó:
–Diego... Juan Luis, sé que no están durmiendo. Díganme dónde esconde esa negra los tambores. Ya se los dije, esta hechicera invoca a los dioses de sus antepasados.
Los niños reconocieron la voz de su tío materno, un hombre hosco y taciturno que disfrutaba de pasear por la casa a las horas más desusadas, pero fingieron dormir. Ellos no iban a traicionar a Melchora. El tío Artemio, al no recibir respuesta, se alejó arrastrando los pies, mientras mascullaba: “Ustedes son sus cómplices”.
Poco después Melchora, la esclava negra de la casa, entró llevando dos pocillos humeantes de espumoso chocolate.
–Diego... Juanico, no teman que aquí está la negra que más los quiere y con un regalito para bajarles el susto. Anda, Diego, prende una candela que no miro nada. Ya sé que están despiertos.
La débil luz de la vela alumbró los rostros infantiles.
–Si no estamos asustados, Melchora –respondió Juan Luis.
–Bueno, bueno– dijo la nana, a su vez atemorizada–, ahora beban.
Un nuevo relámpago iluminó la noche con el fulgor plateado. Instantes después la casa se estremeció. Y de nuevo apareció el tío.


Hay muchos misterios en esta lectura. ¿En qué época sucede esto? ¿En qué lugar? ¿Qué seguirá? Como todos lo sabemos, en estos casos lo mejor es buscar el libro.

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Edna María Orozco, El Tombuctú. México, SEP-FCE, 2001.

 

Lectura con 337 palabras.

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