Los Compadres- el conejo y el coyote

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Un día un conejo se encontró con un coyote y le dijo:
–Mañana ponemos una trampa, compadre.
–Está bien, compadre.
Y al amanecer pusieron una trampa en el monte. La dejaron sola un buen rato y después se fueron a asomar y vieron que había caído un pájaro muy grande.
–Vamos a asarlo en la barranca, compadre –dijo el conejo.
–Está bien, compadre.
Y se fueron al cerro a asarlo.
–Haz la lumbre, compadre.
–Está bien, compadre –contestó el coyote.
El coyote hizo la lumbre y después el conejo le dijo:
–Ve a sentarte al cerro, compadre, si no se va a caer. Mientras, yo aso el pájaro. Cuando esté cocido te aviso.
Y se fue el coyote a sostener el cerro. Un momento después dijo:
–¿Ya se coció, compadre?
–Todavía no.
Y al rato volvió a preguntar:
–¿Ya se coció, compadre?
–Todavía falta, compadre.
–Compadre, ¿ahora si ya se coció?
Y el conejo ya no le contestó, porque ya no estaba. Se comió el pájaro y se fue. Y el coyote le dijo:
–Voy a soltar el cerro, compadre.
Enseguida, cansado de preguntar, soltó el cerro y se fue a ver a su compadre, que dizque estaba asando el pájaro.
–¡Me engañó mi compadre! –dijo el coyote cuando no lo vio– Cuando me lo encuentre me lo voy a comer.
Cuando volvió a encontrarse con su compadre, el coyote le dijo:
–¡Me engañaste, te voy a comer!
–No compadre, no me comas. En aquel árbol hay frutas. Te voy a cortar una. Yo me subo.
El conejo se subió y le aventó una fruta en el hocico al coyote, que no pudo pasarla. Mientras el coyote se quejaba, el conejo se escapó. El coyote escupió la fruta y dijo:
–¡Me volvió a engañar mi compadre! Cuando me lo encuentre me lo comeré.
Se volvieron a encontrar y el coyote dijo:
–Ahora sí te como, compadre.
–¡No, no me comas, compadre! Mira, en aquel río hay un queso, ve a sacarlo.
Y el coyote, muy tonto, fue a sacarlo. Pero el conejo lo volvió a engañar: era la luna que se miraba en el agua.
El coyote casi se ahogó por querer sacarlo. Mientras, el conejo se escapó.
Y se volvieron a encontrar en un carrizal y el coyote le dijo:
–¡Ahora sí te como, compadre!
–No, compadre, no me comas. Te invito a un baile. Será aquí mismo. Quédate aquí.
–Está bien, compadre –contestó el coyote.
El conejo se fue y el coyote se quedó. Al rato el conejo le prendió fuego al carrizal y aventó cohetes por todos lados.
El coyote se asustó y con el susto de los cohetes que caían en sus patas empezó a bailar.
¡Pobre coyote! El conejo siempre fue más listo.

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 “Los compadres” Elisa Ramírez (adaptación) en Conejo y coyote. México, SEP-CONAFE , 2002.
Lectura con 458 palabras

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2 Comments

  1. escuela primaria
    fray Servando teresa de Mier

    nombre: Carolina maya cruz
    yo le entendí ala lectura que hay personas q tienen la facilidad de mentirle a sus amigos y compadres engañándolos para llevarlos a su propia muerte

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