Los porqués de nuestro mundo

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¿Por qué pueden los perros oír sonidos que no oyen los seres humanos?
Cuando un niño toca el silbato silencioso, o silbato de Galtón, su perro levanta las orejas y corre hacia él; el perro lo oye y el niño no.
Los sonidos silenciosos, los que no se pueden oír, te rodean todo el tiempo. Los perros pueden oír más sonidos que las personas. Pueden percibir sonidos que son demasiado altos para que los detecten tus oídos. También pueden oír sonidos más débiles que los que las personas oyen.
Cuando un objeto se mueve perturba el aire, emite vibraciones. Estas vibraciones se llaman ondas sonoras. Las ondas sonoras viajan a distintas velocidades. Cuantas más vibraciones haya por segundo, más alto es el tono del sonido. El canto de un pájaro, por ejemplo, produce más vibraciones que las que emite un violonchelo.
El oído es un receptor de sonidos. Cuando las ondas vibran chocan contra tu oído o el de tu perro, y empiezan a vibrar unos huesecillos. Uno de ellos hace vibrar un líquido en la parte del oído llamado cóclea.
Ahí las células transforman las vibraciones en impulsos nerviosos que van al Cerebro. El oído humano puede percibir sonidos que vibran entre 20 y 20,000 veces por segundo. Los perros tienen una cóclea más sensitiva, que detecta hasta 50,000 vibraciones.
Además de poder oír sonidos más altos y bajos que los que tú oyes, tu perro puede distinguir entre sonidos muy parecidos. Si has entrenado a tu perro a acercarse cuando tocas un silbato silencioso, o un silbato que tú puedas oír, no lo cambies. Tu mascota no le hará caso a un sonido nuevo. 
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Pedro Larios Aznar, Los porqués de nuestro mundo. México, SEP-Promociones Don d´ Escrito, 2002.
Lectura con 276 palabras
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