Mente en blanco

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El físico y matemático inglés Isaac Newton (1642–1727) fue uno de los científicos más brillantes de todos los tiempos. Pero era olvidadizo. Newton pasaba tanto tiempo pensando en sus cosas que tenía problemas para recordar asuntos cotidianos. A menudo perdía la noción del tiempo y con frecuencia olvidaba dormir o comer. Su gato engordo con la comida que Newton –y su memoria– dejaban sobre la mesa.
No tienes que ser un gran científico para tener muchas cosas en mente. Todos hemos experimentado una “sobrecarga de información” y olvidado algunas cosas de vez en cuando. Eso es normal. También lo es olvidar una palabra. “Iglú”, por ejemplo: es posible que no te venga a la mente cuando estás pensando en esa casa redonda hecha de hielo. Es esa sensación que describimos como tener algo “en la punta de la lengua”. También es posible que sólo recuerdes la primera letra o el número de sílabas de la palabra. Usualmente terminas por recordarla luego de uno o dos minutos. Tu edad, tu estilo de vida, tus emociones y la forma en que utilizas tu mente –o no lo haces– afectan también el trabajo que realiza tu memoria. En promedio, la gente olvida alrededor de 99 de cada 100 unidades de información que recibe.
Los niños pequeños observan y recuerdan más detalles que la mayoría de los adultos. Olvidar lo que no nos resulta útil es algo que las personas aprenden.
Regularmente ignoras un montón de información: el tipo de árboles que hay en el patio de tu escuela o el número de pecas que tiene tu nariz. Como
la mayoría de las personas, bloqueas lo que consideras poco importante o poco interesante. Los científicos llaman a esto “filtración perceptiva”.
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Diane Swanson, “Mente en blanco” en ¿Mmm? El libro más interesante que hayas leído sobre la memoria. México, SEP-Planeta Junior, 2006.
Lectura con 287 palabras
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