Micolás, Boruca y Marango

Estándar
Dicen por ahí que el mejor amigo del hombre es el perro. Esto puede ser verdad para mucha gente, pero para Pepe Vampiro no lo es, su mejor amigo es Micolás.
Micolás, para quien aún no lo sabe, es un chango. Un chango que de tan listo se parece a la gente. Aunque eso de decir que Micolás se parece a las personas molesta a su amigo Pepe Vampiro.
Pepe Vampiro es tan amigo del chango que hasta se le ocurrió llevarlo a la escuela. Y como siempre hay una primera vez, pues allá se fueron los dos a clases con todo y uniforme.
¡Qué locura!
La maestra no quería saber nada del chango, pero nadita. Se desgreñó, dio tres grititos roncos, golpeó con la suela del zapato el piso de la clase y gritó, haciendo una rabieta:
–¡Desaparece de aquí con ese animal!
–¡Micolás no es ningún animal, maestra América!
–¡Fuera de aquí con ese mamífero peludo y horroroso!
Pepe Vampiro casi se volvió loco cuando la maestra llamó horroroso al changuito, se puso azul de la rabia, pero sus compañeros lo consolaron.
–¡Calma, Pepe! Nosotros vamos a arreglar todo esto.
Y realmente lo arreglaron.
Dos días después, a la hora de hacer las filas (esas dizque filas para entrar a clase más retorcidas que una lombriz), los niños de cuarto B, amigos de Pepe Vampiro, comenzaron a gritar a coro:
–¡Queremos a Micolás! ¡Queremos a Micolás!
Al mismo, tiempo que gritaban, levantaban cartelones y mantas con protestas pidiendo el regreso del chango.
Medio minuto después, la escandalera ya había empezado. Era un relajo tremendo, todo mundo gritaba. No había fila que no hiciera ruido.
La maestra Angélica, directora de la escuela, salió corriendo de su oficina para ver lo que pasaba.
–Ave María, llena eres de gracia, ojalá que no sea ningún terremoto, Padre nuestro que estás en los cielos, ojalá que no sea ningún incendio…
Cuando llegó al patio saltó de gusto porque no había sucedido ninguna desgracia, pero no entendió ni pizca de lo que estaba pasando.
–¡Dios mío! ¿Pero quién es Micolás?
En medio de ese patatín y patatán, la maestra de cuarto B intentó explicar:
–Maestra Angélica, Micolás es un chango…
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Edson Gabriel García, Micolás, Boruca y Marango, Eva Furnari, ilus. México, SEP-Nova Fronteira, 1992.
Lectura con 367 palabras
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