Para reír un poco

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Uno de orates. Un loco trabaja en el patio del manicomio donde se halla internado. De pronto una teja que se desprende y se estrella a sus pies.
–¡De la que me salvé! –exclama el orate–; si me llega a caer en la cabeza, el golpe me habría vuelto loco.

Esos médicos. –Doctor, vengo a que me reconozca.
–Ya te reconocí. Eres Pepe.

Pregunta la niña.
–Mamá, ¿por qué tienes cabellos blancos y cabellos negros?
–Porque tú eres mala y me das muchos disgustos.
–Pues entonces tú serás peor que yo.
–¿Por qué, hija mía?
–Porque mi abuelita tiene toda la cabeza blanca.
 
Consuelo.
–Soy muy desgraciado, señora. Primero, perdí a mi mujer, y ahora, la vaca.
–No se aflija; hay muchas mujeres en el pueblo.
–Sí; todos me ofrecen otra mujer. Pero ninguno me ofrece otra vaca.
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Los cien cuentos de Matilda. México, Fernández Editores, 1986.
Lectura con 139 palabras
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