¿Quién es el que anduvo aquí?

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El nombre de Francisco Gabilondo Soler se asocia a la música y a las canciones para niños. Sin duda así es como mundialmente se conoce a ese ser humano que creó un personaje al que bautizó como Cri–Crí, expresión que alude al canto del grillo que se escucha apenas el Sol se va a dormir. Pero Francisco Gabilondo Soler tenía espíritu de aventurero y alma viajera. No se conformó con ser autor de hermosas, juguetonas, pegajosas sabias canciones para niños. Detrás de la rotunda y robusta figura de canta–cuentos, cuenta–cantos, se asomaba la del astrónomo, la del boxeador, la del torero, la del pianista autodidacto, la del marinero.
Este artista nació el 6 de octubre de 1907, en Orizaba, Veracruz y se fue de este mundo el 14 de diciembre de 1990. Su vida fue envidiable por diversa; fascinante por azarosa; inolvidable por multifacética y alejada de los convencionalismos. La suya, sin duda no fue una existencia plana ni fácil. Precisamente porque quería hacerlo todo, porque era un curioso innato, su cotidiano vivir estaba lejos de ser tranquilo y apacible.
Ese hombre que ocupaba largas horas en leer y escribir para continuar la tarea que inició el 15 de octubre de 1934, al crear a Cri–Crí, su personaje, gastaba también sus ojos y su mente en la observación del cielo durante las noches estrelladas. Esta fue quizá la mayor pasión de Gabilondo Soler. La fascinación por observar estrellas y nebulosas lo mantuvo emocionado hasta los últimos días de su vida.
Antes de convertirse en Grillito Cantor, Gabilondo Soler fue boxeador y torero. En los años cuarenta, robándole tiempo al tiempo (y a Cri–Crí), se dejó seducir por una pasión más: el mar. Pero no para irse a dar un chapuzón o a remojar los pies. El mar para surcarlo y hacer realidad las fantasías que luego puso en muchas letras de canciones para niños. Lo que quería era aprender a orientarse en el mar abierto y perderse de la realidad terrestre.
Ya en los años cincuenta, la fama lo alcanzaba a partir de éxitos como “La patita”, “El ratón vaquero”, “Lunada” y tantas más. A lo ancho y largo de cinco décadas compuso más de 170 canciones, de las cuales tal vez cincuenta siguen siendo cantadas por generaciones y generaciones de mexicanos.
Escondido en un rincón del Estado de México, fue hasta sus últimos años ese maravilloso señor que nunca supo estar quieto o dedicarse a una sola actividad. Gabilondo Soler debiera ser reconocido no sólo como el creador de Crí–Crí, sino como el autodidacto siempre dispuesto a aprender y saciar su curiosidad.
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Elvira García, “¿Quién es el que anduvo aquí?” en Tierra Adentro Días de radio. Número 137, Diciembre 2005 y Número 138, Marzo 2006.
 Lectura con 439 palabras
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