¿Quién quiere soñar?

Estándar
Este era un sueño sin dueño que caminaba por la noche buscando a alguien para contarle todas las historias que sabía.
Era un sueño silencioso, que miraba de casa en casa, cuarto por cuarto, buscando a alguien dormido con la boca abierta.
Sí, porque los sueños solitarios sólo entran por la boca de las personas. El sueño estaba triste porque la noche casi terminaba, estaba llegando la hora de volver al fondo de las aguas (donde viven todos los sueños) y no había entrado por la boca de nadie.
“¡Ya no buscaré más!”, pensaba el sueño, volando despacio en la oscuridad.
Una ventana, una vieja roncando.
–¡Por fin! –dijo el sueño. Y entró por la boca de la vieja.
¡Qué susto!
El sueño se abrió como un abanico, mostrando un camino, una casa y un galdrón (horrible animal, mezcla de gallo y dragón). La vieja dio un ronquido de sorpresa, tan fuerte, tan al fondo del pecho, que el sueño fue a parar lejos, hacía afuera, en medio de la noche.
En lo alto del tejado está durmiendo un gato.
“¿Seré el sueño del gato?” –pensó.
Entró por la boca del gato. Pero el gato era perezoso. Por más que le indicaba el camino, el gato no quería moverse de ahí. Por más que le gustaba al galdrón, el gato no quería luchar. Por más que le enseñaba la casa, el gato no se interesó porque no había olor a pescado frito en la cocina.
Ya estaba clareando. Angustiado, el sueño entró en la boca de un hombre que dormía con un piyama rosa. Dentro de él, se abrió como una flor.
El hombre vio el camino cercado de árboles rojos, y comenzó a caminar.
–¡Qué bonito!
De un recodo surgió el galdrón, feroz, soplando viento por la boca.
–¡Quien siembra vientos cosecha tempestades!
Le dijo el hombre al galdrón, y…

¿Y qué seguirá? Antes de buscar el libro, cada quien escriba el final de este cuento. 
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César Camilla Cerqueira, “¿Quién quiere soñar?” en Historias para leer y oír. México, SEP-Global Editora, 1992.
Lectura con 327 palabras
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