Home » Cuentos de niños

Category Archives: Cuentos de niños

Página de inicio

rincón de lecturas

Enlaces patrocinados

Lecturas infantiles por grado

Primer grado Segundo grado Tercer grado Cuarto grado Quinto grado Sexto grado aprende inglés con sallita

Velocilector

¡Tómate tu tiempo y descubre tu velocidad lectora!

Ahora puedes medir cuánto tiempo tardas en realizar una lectura. Cuando estés listo para iniciar tu lectura, da click en el botón "Iniciar". Una vez que hayas terminado de leer, de inmediato da click en el botón "He terminado". Puedes realizar competencias con mamá, papá o tus compañeros y amigos o... ¿Por qué no? ¡Puedes retar a tu maestra!

El cronómetro te marca, minutos:segundos:décimas de segundos. Ah, no olvides poner en ceros antes de iniciar una nueva cuenta.

CRONÓMETRO

 

¿Sabes cuál es tu velocidad lectora?, si quieres saberlo sólo escribe los datos que se te piden y a continuación da click en el botón azul de calcular:


¿Cuántas palabras tiene la lectura que leíste?


¿Cuánto tiempo has tardado en leerlas?





_________________________

 Elige tu nivel y grado escolar dando click en el círculo:

PRIMARIA

Primer Grado
Segundo Grado
Tercer Grado
Cuarto Grado
Quinto Grado
Sexto Grado

SECUNDARIA

Primero de Secundaria
Segundo de Secundaria
Tercero de secundaria

Lecturas infantiles más recientes

Actividades de aprendizaje con juegos

Visita sallita

Material para maestras y maestros

Catálogo educativo Un listado de cientos de sitios con material educativo gratuito.

Niños y niñas

Querer decirlo todo en masculino y en femenino es una manía de gente que no sabe hablar. Esta lectura ridiculiza esa obsesión cambiando el género de las palabras. Escuchen con atención y podrán entender el sentido de cada frase.
 
Queridos alumnas y queridas alumnos: en nuestro escuela hubo demasiados peleas entre los niñas y las niños. Deberían ser buenas compañeros y, sin embargo, se presentaron muchas problemas. Las niños de cuarta grado dijeron unos palabras feos a los niñas de quinta grado. Pero estos niñas de quinta grado, antes, ya habían escrito unos frases feos en el pared de sexta grado. Hablamos con el madre y la padre de estos alumnas y estas alumnos; pero sin una resultado. Después de un semana de tranquilidad, unos graciosas rompieron el ventana de la laboratorio por querer hacer un broma que les salió mal. ¿Por qué no juegan al muñeca o la futbol? ¡Si están en un edad precioso, queridos niñas! El conducta ya no es como antes en esta establecimiento. La respeto que había, el educación en la trato se perdieron.
Pero el escuela no está para castigarlas o castigarlos, pensamos en fomentar el amistad entre ustedes. Organizamos una concurso de dibujos con esta tema: Mi amigo la niña y mi amiga el niño. Podrán participar todos y todas. Las temas de las dibujos pueden ser el amistad, el familia, el casa, el mascota, el ciudad, el naturaleza.
Les dejamos algunas ejemplos:
• Tengo una gran amigo con una novio que quiere ser bombera.
• El perra juega con la gato, encima del cama de la departamento de mi tía querido.
• La cenicero, el camisa, la árbol, la semáforo y el corbata. ¡Todo puse en la dibujo que regalar a mi buena amigo!
• Fuimos de pic–nic con la grupo del escuela, ¡y se nos olvidaron los servilletas!
• Te quiero más que al Luna y la Sol. ¡Te quiero hasta la cielo por la amor que experimento!
• ¡Que hermosa cuerpo tiene la hermano de mi querida amigo!

¿Entendiste? Es divertido jugar con las palabras, ¿verdad?

_______________________
Luis María Pescetti, Nadie te creería, O’ Kif, ilus. México, SEP-Santillana, 2005.
Lectura con 347 palabras
_______________________ 

La maravillosa medicina de Jorge

–Me voy de compras –le dijo a Jorge su madre–. Sé bueno; no hagas travesuras.

Decirle eso a un niño es una tontería. De inmediato, Jorge pensó qué travesuras podría hacer.
–Y no te olvides de darle la medicina a la abuela –dijo la madre, y salió.
La abuela, que estaba dormitando en su sillón, abrió un ojillo y dijo:
–Ya oíste, Jorge. No olvides mi medicina.
–No, abuela –dijo Jorge.
–Y trata de portarte bien.
–Sí, abuela –dijo Jorge.
–Puedes prepararme una taza de té, para empezar –le dijo la abuela a Jorge–. Eso te impedirá hacer barbaridades durante unos minutos.
–Sí, abuela –dijo Jorge.
Jorge no podía evitar que le desagradara su abuela. Era una vieja egoísta y regañona. Tenía los dientes café claro y una boca pequeña y fruncida, como el trasero de un perro.
–¿Cuánta azúcar quieres, abuela? –le preguntó Jorge.
–Una cucharada –dijo ella–.
La mayoría de las abuelas son señoras encantadoras, amables y serviciales, pero ésta no. Al parecer, no le importaba nadie más que ella misma. Era una miserable protestona.
Jorge fue a la cocina e hizo una taza de té con una bolsita. Puso una cucharada de azúcar, lo revolvió bien y llevó la taza al cuarto.
La abuela dio un sorbito.
–No está lo bastante dulce. Ponle más azúcar.
Jorge volvió a la cocina, añadió otra cucharada, removió otra vez y se la llevó a la abuela.
–¿Dónde está el platito? –dijo ella–.
Jorge se lo trajo.
–¿Y qué pasa con la cucharilla, se puede saber?
–Ya lo revolví, abuela.
–Prefiero revolverlo yo –dijo ella–.
Jorge le trajo una cucharita.
Cuando los padres de Jorge estaban en casa, la abuela nunca le daba órdenes de esa manera. Sólo cuando lo tenía a solas empezaba a tratarlo mal.
–¿Sabes lo que te pasa? –dijo la vieja, mirando fijamente a Jorge, por encima del borde de la taza, con sus ojillos maliciosos–. Estás creciendo mucho. Los niños que crecen demasiado rápidamente se vuelven estúpidos y perezosos.
–Pero yo no puedo remediarlo –dijo Jorge.
–Claro que puedes –dijo ella–. Crecer es una fea costumbre infantil.
–Pero tenemos que crecer, abuela. Si no creciésemos, nunca seríamos mayores.
–Bobadas, chiquillo –dijo ella–. Mírame. ¿Estoy creciendo? Naturalmente que no.
–Pero tú ya creciste, abuela.
–Muy poquito –contestó la vieja–. Dejé de crecer cuando era extremadamente pequeña, al mismo tiempo que abandoné otras feas costumbres infantiles como la desobediencia, la pereza, la voracidad, la suciedad, el desorden y la estupidez. Tú no has dejado nada de eso, ¿verdad?
–Yo soy un niño pequeño, abuela.
–Tienes ocho años –resopló ella–. Es edad suficiente para saber lo que haces. Si no dejas de crecer, pronto será demasiado tarde.
–¿Demasiado tarde para qué, abuela?…

__________________________
Roald Dahl, La maravillosa medicina de Jorge, Quentin Blake, ilus. México, SEP-Alfaguara, 1987.
Lectura con 463 palabras
__________________________

El sueño de Camilo

Como Camilo siempre anda detrás de cosas extraordinarias, le suelen suceder cosas extraordinarias. Ayer, por ejemplo, mientras buscaba un tesoro enterrado se quedó dormido. Al rato sintió que su cuero se entumecía, que no podía mover los brazos ni las piernas; en fin ¡que se había convertido en lombriz! Y como no tenía manos para pellizcarse y averiguar si era un sueño, se dijo:
–¡Aprovecharé la ocasión! ¡Buscaré el tesoro bajo la tierra!
Y sin esperar más, emprendió el descenso.
Un bosque de raíces le dificultaba la marcha pero, de pronto el suelo se abrió bajo su cuerpo y comenzó a caer y caer.
Algo tibio y suave interrumpió su caída.
–Hola, ¿qué te trae por estas profundidades? –preguntó el topo que le había servido de colchón.
–Busco un tesoro.
–¿Qué es eso?
–Es algo muy valioso. ¡Con un tesoro podría hacer realidad mis sueños!
–No creo que esté por aquí. Te llevaré a la capa de más arriba. Allí encontrarás aire, restos de plantas y otros animalitos que tal vez sepan dónde está tu tesoro–. Y el topo se aventuró por unas interminables galerías hacia la superficie.
–¡Qué fantástico laberinto! ¿Lo hiciste tú?
–¡Claro! Pero los hombres me persiguen, dicen que los perjudico con tantos túneles. No saben que por ellos circula aire que enriquece el suelo.
¿Falta mucho para llegar a la capa de más arriba?
–No, ya llegamos ¡Que encuentres tu tesoro!
¿Tesoro? –preguntaron un montón de vocecitas. Camilo no veía a nadie.
–¡Somos chiquititas! Nosotros comemos y comemos. Desbaratamos los restos de animales y plantas para obtener nuestro alimento. Al hacerlo dejamos en el suelo sustancias nutritivas que lo enriquecen… ¡Somos las bacterias! A Camilo le resultó conocido el nombre pero lo que más llamó su atención fue eso de que enriquecían la tierra.
Una lombriz gorda se le acercó:
–¡Qué triste y flaco se te ve, cuate! ¿qué te pasa?
–Busco…
–¡Comida!…Pero si estás rodeado de ella.
Camilo miró a su alrededor y sólo vio tierra.
–Prueba un bocado de tierra. Verás lo bien que te vas a sentir.
Camilo no esperó más y se arrastró hacia la superficie que se hallaba a pocos centímetros. Una luz dorada lo cegó. Era la luz del sol.
Cuando Camilo despertó estaba sudoroso y sucio…pero se sentía requeté contento.
Había descubierto los tesoros de la tierra!
 
____________________________
Mónica Lavín, “El sueño de Camilo” en Cosas curiosas de aquí y de allá II. México, SEP-Innovación y comunicación, 1991.
Lectura con 389 palabras.
___________________________
[Google]

Más rincones de lecturas

Libro del perrito sep 1994 libro del perrito Disfruta de las divertidas lecturas para niños del Libro del Perrito.

Rinconcito de lecturas

Rinconcito de lecturas

Lecturas de ayer

Lecturas de ayer Disfruta de lecturas, cuentos, poemas, leyendas fábulas y narraciones bellamente ilustrados que se leían ayer y se difrtan ahora.