Papalotes, planeadores y globos

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El papalote es el antepasado del aeroplano. Hace más de dos milenios los chinos ya empleaban papalotes y, con el paso del tiempo, han sido utilizados para elevar a los hombres por encima de los campos de batalla a fin de realizar observaciones militares, para recabar información meteorológica y para lanzar suministros.
Los papalotes sirvieron de inspiración al inventor inglés George Cayley cuando diseñó el primer modelo de planeador del mundo. Pioneros de la aviación como el inglés Percy Pilcher y el alemán Otto Lilienthal emplearon diseños de papalotes para desarrollar las alas de sus planeadores.
Lilienthal estaba convencido de que los aviadores tenían que aprender a planear para comprender cómo se puede aprovechar el aire. Los hermanos Wright construyeron el primer planeador en 1901, basándose en un papalote biplano [con dos superficies paralelas] que habían hecho anteriormente.
Los primeros planeadores se lanzaban desde lo alto de una colina y los modernos son acarreados hasta el aire por aviones ligeros. En cuanto se los suelta, los planeadores ascienden y se encumbran gracias a las corrientes de aire caliente.
En su deseo de ver el mundo desde el cielo, la humanidad creó muchas y complicadas máquinas voladoras. Los franceses Joseph y Étienne Montgolfier construyeron un globo de papel y tela que se elevó gracias al aire caliente producido por una hoguera. El siguiente globo que hicieron llevaba pasajeros: una oveja, un pato y un gallo. En 1783, ante la boquiabierta multitud parisina, el globo Montgolfier elevó por los aires a dos nobles franceses y se convirtió en el primer aparato volador con éxito.
Los globos de aire caliente y de gas no tardaron en popularizarse. En 1870, cuando el ejército prusiano asedió Paris, los franceses utilizaron globos para sacar personas y cartas de la ciudad. En 1897, tres exploradores desaparecieron mientras intentaban llegar al Polo Norte en globo.
Medio siglo después los científicos utilizaron globos para estudiar la atmósfera superior. En la actualidad, varios grupos de amantes de los globos se proponen dar la vuelta al mundo sin escalas.
Los vuelos en globos de aire caliente son muy populares y muchos aficionados organizan vuelos de aventura para cualquier tipo de gente en estos aparatos.
Habitualmente, los globos de aire caliente tienen 18 metros de diámetro y cargan 2,830 metros cúbicos de aire que se calienta mediante dos quemadores de gas propano, cada uno de los cuales es lo bastante potente como para calentar 120 casas.
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s/a, “Cometas y planeadores” en Volar. México, SEP-Mcgraw-Hill, 2003.
Lectura con 404 palabras
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El aburrimiento ¿padre de la civilización?

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Le propongo el siguiente experimento: espere a que se haga de noche y apague todas las luces. Desconecte la televisión. No conteste el teléfono. No se acerque al refrigerador. Siéntese en el piso y deje pasar cinco horas. ¿Se aburrió? Trate de imaginarse qué haría todo el día si de pronto se viera privado de las comodidades de la vida moderna.
Si fuera usted un nómada primitivo luchando por mantener a raya el espectro del hambre probablemente estaría demasiado ocupado cazando, pescando y recolectando para hacer nada más, salvo tener pequeños nómadas y obligarlos a acabarse un mamut.
Pero una vez que usted ha descubierto la agricultura y que ha encontrado un bonito lugar para establecerse –por ejemplo, un lago con una isla donde un águila devora a una serpiente, un acogedor valle oaxaqueño, o las inmediaciones de un cenote en la planicie yucateca–, el paisaje deja de cambiar todos los días y el tiempo empieza a pesarle en las manos. El espectro del hambre se ha alejado para dar paso al espectro del aburrimiento.
Entonces mira al cielo y advierte, quizá por primera vez en su vida, que los puntitos de luz que se ven de noche realizan una curiosa danza. Parece que le dan vueltas al mundo como si estuvieran fijos en una inmensa esfera transparente. Con el tiempo usted descubre que cinco de esos puntitos no se mueven con los demás, sino que van de un lado a otro entre las estrellas. ¿Qué son estas estrellas errantes? Usted se dice que deben ser importantes y les pone nombres. Para entonces también ha observado ya que el sol naciente no aparece siempre en el mismo punto respecto a algún rasgo notable de su horizonte local, sino que se va moviendo día con día. ¿Adónde va? Espere pacientemente, por muchos amaneceres, hasta que un día su paciencia se ve recompensada: el sol reduce la marcha hasta que aparece casi en el mismo sitio durante varios días…y luego empieza a retroceder. Al cabo de varias lunas vuelve a detenerse y a dar media vuelta. Es evidente que el sol no se va a ir ningún lado, pero usted sigue escudriñando el horizonte al alba por pura curiosidad. ¿Se detendrá siempre el sol en los mismos puntos del horizonte? Una vez que compruebe que sí, se aprende de memoria las posiciones donde el sol se detiene o –luego de observar varios ciclos solares– se ha
dado cuenta de que la posición del sol al salir tiene una extraña relación con el estado del tiempo. La temporada de lluvias empieza siempre cuando el sol sale cerca de aquella colina lejana. El tiempo se torna caluroso cuando el sol se acerca a una de las paradas y frío cuando se acerca a la otra. Otro punto especial marca el día en que el sol pasa justo por la mitad del cielo al mediodía.
¿Qué hacen las personas cuando, luego de miles y miles de años de ir de un lado a otro viviendo de la caza, la pesca y la recolección, por fin descubren la agricultura y se establecen? Primero se aburren. Luego miran al cielo e inventan la civilización.
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Sergio de Régules, “El aburrimiento ¿padre de la civilización?” en El sol muerto de risa. México, SEP-Pangea, 2002.
Lectura con 528 palabras
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Montañas

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Algunos datos curiosos
Una montaña es una enorme mole de rocas y tierra, que se ha formado a lo largo de miles de años. Algunas son tan altas que llegan hasta las nubes y más allá. Su cima, o sea la parte superior, puede estar nevada durante todo el año. Otras montañas son lo bastante bajas como para que sea posible subir y bajar de ellas en un solo día.
De hecho, se encuentran montañas en todas las zonas del mundo. Hay montañas hasta en los océanos, debajo del agua; cuando sus picos sobresalen de la superficie del mar, forman islas; otras montañas son volcanes, y de vez en cuando hacen erupción.
En muchas montañas hay oro, plata carbón, cobre, hierro y otros metales, o piedras preciosas, como diamantes y ópalos. Hay personas que se dedican a buscar estos depósitos de materiales preciosos, y hacen minas para extraer, o sacar estos minerales.
En algunos lugares, la gente tiene granjas en las montañas; allí se siembran cultivos de altura, como el café, y todos los días se llevan a pastar las vacas y los borregos.
Otra riqueza de las montañas son los bosques. Un bosque bien cuidado, donde se plantan y se cortan árboles cuidando que no se acaben, es tan provechoso como una mina.
Como ven, las montañas son lugares extraordinarios donde es posible explotar.
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Joann Early Macken, Montañas. México, SEP-Edilar, 2006.
Lectura con 225 palabras
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