Un panal muy activo

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A primera vista, la actividad de las abejas en un panal te podría parecer desordenada. No obstante, si te fijas, verás que cada abeja tiene tareas concretas. Por ejemplo, poner huevos es responsabilidad exclusiva de la reina y lo único que espera de los zánganos es que copulen con ella. Por otra parte, todas las obreras son hembras y sus obligaciones varían mucho dependiendo de la edad. Las obreras son estériles, hecho muy positivo porque se pueden dedicar permanentemente a mantener la economía del panal. De otra manera, no les alcanzaría el tiempo para criar.
Todavía quedan colonias de abejas melíferas salvajes que construyen su nido en los árboles, pero la mayoría de ellas ahora vive en panales construidos por apicultores. En su mejor momento, un panal llega a contener hasta 60,000 obreras y la cantidad de zánganos es una parte mínima en relación con la población de hembras. Los zánganos viven un mes, más o menos, y no se procuran su alimento porque las obreras se encargan de hacerlo. No obstante, la colonia se desquita de la indolencia de estos machos al terminar el verano, cuando las obreras los echan del panal.
La obrera, casi desde que nace, tiene que cumplir su labor de criar a las larvas en desarrollo.
A pesar de que ellas mismas continuarán siendo alimentadas durante un tiempo por las obreras viejas, pronto aprenderán a tomar por su cuenta miel y polen de los depósitos del panal. A las dos semanas serán capaces de construir y reparar las celdas hexagonales y estarán lo bastante maduras para salir a explorar, en viajes cortos. Sin embargo, como aún no están preparadas para buscar alimento, ayudarán a almacenar el polen que traen sus hermanas mayores. Desde muy pequeñas, las abejas están orgullosas de su casa y contribuyen a su buen funcionamiento y a eliminar los desechos y las abejas que se mueren.
Estas diligentes obreras también merodean en torno a la reina: la lamen, la arreglan y se encargan de que esté bien alimentada. A cambio, ella secreta un alimento especial llamado jalea real. Todas las obreras comparten la jalea, pasándola de unas a otras. Cuando tienen tres semanas se unen a las exploradoras y, entonces, otras recién nacidas asumen sus obligaciones en la crianza.
 
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Tamara Green, “Un panal muy activo” Los insectos bajo el microscopio La Conducta. Cazar, alimentarse y encontrar pareja. México, SEP-Uribe y Ferrari, 2002.
Lectura con 377 palabras
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