Un rey poeta

Estándar

Lo que vamos a leer hoy es un drama provocado por la ambición: el cruel Tezozómoc mata a Ixtlixóchitl para quitarle su reino, Texcoco, y persigue al heredero, Nezahualcóyotl… Vamos a ver qué sucede.
Al enterarse Tezozómoc de la muerte de Ixtlixóchitl, recompensó a sus asesinos y se hizo proclamar monarca de Texcoco. Decidido a borrar el recuerdo del legítimo rey asesinado y, sobre todo la amenaza que representaba Nezahualcóyotl, comenzó a perseguirlo. Ofreció premios y recompensas a quien lo llevara a su presencia vivo o muerto, y amenazó con castigar a los que lo ayudaran. Varios vasallos leales al príncipe lo ocultaron y llevaron con gran sigilo a la corte de México, donde gobernaba Chimalpopoca, tercer tlatoani mexica y tío materno de Nezahualcóyotl.
Desplazándose continuamente de uno a otro de los señoríos vecinos, “huyendo de día y velando de noche”, como dice uno de sus biógrafos, con paciencia y astucia, Nezahualcóyotl empezó a preparar la reconquista de su reino. Un tiempo se refugió en Tlaxcala. Luego, para estar más cerca de su patria, disfrazado de soldado se trasladó a Chalco. Un día le pidió agua a una mujer que comenzó a gritar para delatarlo. Sin opciones, Nezahualcóyotl la golpeó con su maza para evitar que sus enemigos lo atraparan.
Los chalcas, sin embargo, lo apresaron, lo encerraron en una jaula y lo condenaron a muerte. Pero un hermano del señor chalca, llamado Quetzalmacatzin, se apiadó de él y
cuando llegaron los soldados a ejecutarlo, lo ayudó a huir; cambió sus ropas con el príncipe y se quedó en su lugar en la jaula.
Quetzalmacatzin fue ajusticiado, pero Nezahualcóyotl escapó y pudo ocultarse en Huejotzingo y finalmente de nuevo en Tlaxcala. Allí planeó cómo recuperar su reino.


Vamos a dejar aquí la historia y vamos a leer dos poemas de Nezahualcóyotl, quien fue no sólo un rey sabio, sino un poeta excepcional.


Si yo nunca muriera
Me siento confundido,
me aflijo, pienso digo:
¡Si yo nunca muriera,
si nunca desapareciera!
Que allá donde no hay muerte,
a donde es derrotada,
consiga yo llegar.


¡Si yo nunca muriera,
Si nunca desapareciera!
Compondré una obra de arte
Compondré una obra de arte:
soy poeta y mi canto
perdurará en la tierra.
Por mis cantos voy a ser recordado.


Nezahualcótl tenía razón. Todavía lo recordamos, y seguimos repitiendo sus poemas.

________________________
 Luis Barbeytia. El rey poeta. Biografía de Nezahualcóyotl. México, SEP-CIDCLI. 2006.
Lectura con 387 palabras 
________________________